El fondo

Mi Traductor, Liliana
Mi Traductor, Liliana

Soy simplemente una chica a la que le encanta escribir. Especialmente cuando creo que es algo que las personas deben saber. Intento sanar a través de la comida y uso este blog para compartir información acerca de lo que como, la ciencia detrás de esta forma tan poco convencional de tratamiento y mis experiencias.  Ayudo gustosa en la traducción de este blog, para que cualquier hispanohablante pueda tener acceso a las ideas de su autora, con la esperanza de que eso les pueda ayudar y acompañar en su proceso de recuperación, como a mí.

 

Tocar fondo… todos hemos escuchado acerca de eso, ¿verdad? Ese punto que se supone que se alcanza cuando alguien está totalmente dispuesto a realizar cualquier cambio que sea necesario para transformar su vida. A menudo escuchamos esta frase usada en referencia a adicciones al alcohol o a las drogas, pero creo que también se puede aplicar a nuestra relación con la comida o a hábitos poco saludables. Sin embargo, tengo emociones encontradas acerca del concepto de “tocar fondo”. Hoy quería escribir acerca de mis dos puntos de vista al respecto y espero que eso inspire una gran conversación acerca del tema con todos ustedes.

Definitivamente tuve un momento  en mi viaje autoinmune en el que toqué fondo y que sin duda me motivó a cambiar. Sucedió poco más de un mes antes de que me diagnosticaran. Incluso lo declaré en Facebook. Yo estaba absolutamente al borde de mi resistencia y  anuncié públicamente mi intención de trabajar incansablemente en la búsqueda de un diagnóstico, a la  vez que me dije a mí misma: "Cuando sepa lo que está mal, voy a hacer lo que sea necesario con tal de sanar. " En realidad, cuando hice esa declaración yo no tenía ni idea de que mi diagnóstico sería enfermedad celíaca y que un enfoque Paleo sería la forma en que sanaría. Lo único que sabía acerca de ambos conceptos es que había oído las palabras antes.

Mi vida era cada vez más y más cercana a una pesadilla. En uno de mis peores momentos estaba asistiendo a una fiesta en la escuela primaria de mi hija. Ambas acabábamos de mudarnos a Estados Unidos y estábamos viviendo temporalmente con mi hermana mientras esperábamos que mi marido consiguiera un nuevo puesto. La fiesta de la escuela era lo primero que había hecho por mi cuenta desde que fue hospitalizada en Europa y había regresado a EE.UU. Estaba desnutrida y débil, estaba sudando profusamente y, básicamente, me senté frente a una pared trasera apenas conteniendo un ataque de pánico, mientras trataba de parecer entusiasta para mi hija, que quería desesperadamente hacer nuevos amigos. Nada de mi personalidad extrovertida, nada de mí, la mujer que había hecho amigos de todo el mundo, estaba allí en ese concurrido gimnasio en la escuela primaria. Era completamente incapaz de hablar con cualquiera de los otros padres y, aturdida, seguí a mi hija tratando de esbozar una sonrisa. En ese momento yo todavía estaba aterrorizada de conducir, pero en el camino a casa me sentí agradecida de ir manejando, incluso en la oscuridad, porque de esa manera mi hija no podía ver que estaba llorando. Estaba tan avergonzada de que ya ni siquiera podía manejar una sencilla reunión escolar. 

El cambiar mi vida para concentrarme en mi salud significaba hacer un montón de cosas que no quería hacer, pero el hecho de tocar fondo me motivó. Tuve muchas experiencias debilitantes como la que describí arriba y yo, simplemente, ya no podía soportar ni un segundo más en mi propio cuerpo miserable. Una de las cosas que tenía que hacer pasó incluso antes de que yo tocara fondo: tuve que renunciar a mi vida en el extranjero, la cual fue una decisión llena de tristeza. Fui evacuada médicamente tres veces antes de que tuviera plena conciencia de que mi estado de salud no era una condición adecuada para la vida arriesgada y estresante que llevaba en un país subdesarrollado. Después de tocar fondo y conseguir mi diagnóstico comencé el duro trabajo de transformar de lo que comía y el cómo manejaba mi estilo de vida, incluida la reorientación de mi dinero en una nutrición y un cuidado personal adecuados.

Puedes no querer admitirlo, pero vencer una enfermedad o, al menos, llegar  a un punto en que tu salud sea manejable y puedas ser feliz de nuevo, probablemente signifique renunciar a muchas de las cosas que están presentes en tu vida actualmente. Me parece que el cambio más difícil de hacer son por lo general hábitos o factores del estilo de vida que mantienen a las personas atrapadas en la enfermedad. Relaciones negativas, abrumadoras y posesivas, así como empleos o entornos domésticos estresantes son frecuentemente lo más importante que se tiene que cambiar. A partir de ahí, estar dispuesto a dejar los alimentos adictivos que te están matando suele ser el siguiente gran obstáculo. Normalmente, se requiere una experiencia de tocar fondo, incluso múltiples experiencias, para ser dispuestos. Estoy agradecida por el fondo que toqué, había algo valioso en todas aquellas experiencias dolorosas.

Ya que dije todo esto, también creo que “el fondo” está demasiado lejos. Es una opinión muy extendida en nuestra sociedad que debemos permitir que nosotros o nuestros seres queridos toquen fondo. Se escucha todo el tiempo: "Una persona tiene que llegar a  su límite, para que desee mejorar." Sin embargo, creo que vamos demasiado lejos con ese mantra. Yo debería haber reconocido antes cuán fuera de control estaba mi vida en manos de la enfermedad. Pasé años , literalmente algunos de mis "mejores" años, aceptando mi mala salud. Durante mucho tiempo, dejé que los médicos y otras personas me dijeran que todo estaba en mi cabeza.  Sin embargo, todo el tiempo tuve el poder para hacer cambios drásticos en mi salud. El diagnóstico fue crucial para mi batalla, pero yo debería haber hecho grandes ajustes desde antes. Mi cuerpo estaba pidiendo ayuda a gritos y debería haber prestado atención, pisar el freno en mi estilo de vida, desacelerar internamente, comer menos basura (las cosas que yo sabía que eran una basura) y, en general, tratar a mi cuerpo más como algo preciado.

El fondo es generalmente una base muy firme para poder reconstruir a partir de él, pero también requiere subir muchos escalones para alcanzar la luz del día. ¿Qué es lo que tú crees? ¿Has tenido alguna experiencia(s) tocando fondo que te haya llevado a cambiar tu estado de salud? ¿Sigues esperando ver el fondo y aún no estás motivado? ¿Necesitas tú, o algún ser querido, que te digan: “el fondo es demasiado profundo."?

2 thoughts on “El fondo

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